Unos de los últimos viajes que hicimos con Mariel fue a la bella provincia de Catamarca.
Era verano y estando a dos días de salir todavía no habíamos decidido el destino de nuestro viaje, ese día llego a mi correo un mail publicitando un Hotel en Tinogasta y como señal enviada del cielo decidimos rápidamente ponernos en marcha hacia ese desconocido lugar.
Para mi viajar significa disfrutar el recorrido tanto o mas que el destino, un viaje de 1100 km de ida a una tierra que nos prometía una experiencia única, donde las montañas y las aguas termales eran protagonistas.
Fiambala es un lugar donde el desierto, la cordillera, las dunas, las termas están en un marco absolutamente natural y tienen una belleza solo posible de percibir estando allí.
Para alojarte en la ciudad podes optar por el hotel, la hostería municipal o bien alquilar una habitación en algún hospedaje familiar. Las casas en su mayoría son de adobe y las personas increíblemente amables y amorosas.
El lugar es recomendable para aquellos que quieran realizar un viaje hacia un lugar decididamente natural.
No vas a encontrar ruido, comercios para turistas, vendedores ambulantes... Si vas a encontrar el sonido del viento, almacenes de barrio, vendedores de pan casero y una energía primigenia que te rejuvenece 20 años...
Fiambala tiene la particularidad de ser un lugar donde la naturaleza se manifiesta en todo su esplendor, casi sin la interferencia del hombre, y esto a mi me movilizo mucho.
Recomiendo el viaje a todos aquellos que necesiten alejarse de la ciudad y escuchar el latido de su corazón... que por eso lares resuena con el latir de la tierra.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario